Soy profe de música, pero cantar no es lo mío...
- Alfonso Elorriaga
- 27 ago
- 3 min de lectura

Voy a ir al grano: ¿qué pensaría un profesor de educación física si le llegará un compañero o compañera que le dijera que correr no es lo suyo y que por lo tanto los alumnos no van a practicar la carrera en sus clases? Se le podría contestar posiblemente que el hecho de no ser un velocista no significa que no puedas correr, trotar, en tanto que entrenamiento básico de cualquier profesional del ejercicio. Se trata de un saber hacer básico de la profesión, aunque no lo hayas convertido en tu especialidad.
Bueno pues con el canto pasa lo mismo. Que un profesor de música diga que NO sabe cantar y aún peor, que se niega a hacerlo con sus alumnos, es un claro síntoma de que algo no termina de funcionar. Cantar forma parte de los saberes básicos de un músico, los que están relacionados con el cuerpo, con la práctica de la música sin necesidad de recurrir a un instrumento. Estos saberes deberían aprenderse en la infancia. Que un niño cante, baile y practique la percusión corporal se acepta como algo normal y saludable.
Sin embargo, no pasa lo mismo con un profesor de música adulto. De alguna forma aceptamos que hacerte mayor y aprender a tocar un instrumento te separa de estos saberes básicos. Pero claro, cuando a un profesional de este perfil le toca dar clase en la enseñanza general, es cuando se da cuenta de que saber tocar muy bien un instrumento por si solo no le capacita para realizar bien su trabajo ¿sabéis por qué? Por que los adolescentes en secundaria reciben clases de música general, es decir, de saberes básicos de naturaleza práctica.
Por eso un profe de música que no canta, que no hace percusión corporal, que no baila, ¿qué pretende enseñar? Sólo le queda una salida: una aproximación meramente musicológica a la música, es decir, la que se realiza por medio del lenguaje y con suerte, de la audición. Este enfoque es si mismo es necesario también, no digo lo contrario, pero no es menos cierto que es muy insuficiente sin el resto. Es como aprender teoría pero sin práctica.
Volviendo al tema. Para los profesores que se quejan de que cada vez cantan menos niños y adolescentes: somos nosotros los que tenemos que comenzar por cantar. Donde sea, en un coro, en un curso de formación, en un grupo, etc. Si los profes no cantan, sus alumnos aún menos lo harán. Aún así conozco casos de profes de música que sí cantan pero que se niegan a enseñar a cantar a sus alumnos, ya sea por desconocimiento de la pedagogía para hacerlo o porque simplemente no se quieren esforzar. Perciben que la pedagogía del canto colectivo requiere mucho esfuerzo y conlleva mucho riesgo de fracaso. Bueno, en ese caso les digo: venzan sus resistencias iniciales y fórmense. Poco a poco lo irán consiguiendo, irán mejorando. Los inicios son a veces difíciles, pero una vez que en un centro hay instaurada una cultura de canto grupal, es relativamente sencillo mantenerla. Hay infinidad de casos que sostienen esta afirmación. El tuyo podría ser el siguiente.
Aún así yo soy de los que piensa que deberíamos dar lo mejor de nosotros mismos. Conozco, por supuesto que sí, excelentes profes de música escolar que llevan adelante proyectos educativos muy buenos basados en la percusión, en la danza, en la flauta de pico, en la banda de viento, en un conjunto de cuerda frotada o pulsada, etc. También profes que son muy buenos en tecnología o en historia de la música. Esto es fantástico: todos tenemos un punto fuerte que mostrar. Perfecto. Pero cantar, queridos y queridas, es común a todo esto. No estamos hablando de que en todos los centros tenga que haber un coro, sino que en todos los centros los alumnos tengan acceso a una formación vocal básica. Se trata de poder conocer una pedagogía de acceso a la voz. Nada más y nada menos. Y esto está al alcance de cualquiera. Anímate a intentarlo, no te arrepentirás. Sean como sean tus clases, manejarte con tu voz solo sumará calidad a tu docencia y a tu salud vocal ¡Inténtalo y verás!





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